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¿Nos señala Hollywood que se nos muere el reggaetón?

Archivado en Música • Fecha: 10-02-2006 04:51:04

Sobre el limite de todo fenómeno musical masivo


FOTO: típico culo anónimo del reggaetón.

Estoy en medio de un tapón infernal. El precio de la gasolina está por las nubes. Maldita gasolina...jodida guerra petrolera. Mal nacidos poderes supremos. Si tan sólo hubiera podido votar ahí... aunque fuera por el gustito que da el perder tras un buen combate. Pero aquí estoy. Y con tal de ahorrar la mayor cantidad posible del preciado líquido apago el carro, y dejo la radio encendida. El locutor de la cadena introduce la nueva canción de moda "La Gasolina", dale más gasolina, a ella le encanta la gasolina, cómo le gusta la gasolina. Que letra tan oportuna. Y entre sudor, prisa, y uno que otro "dame duro papi...", mi habitual reflexión sobre Iraq pasa a la música dichosa ésta, y a la pregunta de por cuánto tiempo tendremos que soportarla. No recuerdo si fue por el calor o por un retortijón, pero me fui pa'trás en un flashback...

Amshimshini wi pomdeshimshini, cachón de shimshini, please stand up please stand up... Principios de esta década. Cómo olvidarme del "genio" Eminem! Y aunque quizá sólo los americanos podían entender aquella jeringonza del Slim Shady, se le oía en todas partes. Un ascenso espectacular, ganando cuanta estatuilla existe, y entonces hizo su aparición protagónica en una película, y fue así como Eminem metió la pata. Todo ocurrió tan rápido. Llegar a Hollywood es sinónimo de haber alcanzado la cúspide de popularidad posible. De ahí en adelante, el camino sólo podía ser cuesta abajo para nuestro rapero blanco. Se repetía la tragedia de los Village People, cuando en 1980 sacaron su "película" Can't Stop the Music y cuatro "machos", y un indio, se fueron a las filas del desempleo.

Todo aviso a los músicos de Stay away from Hollywood parece nunca ser suficiente. Que se lo pregunten a Peter Frampton y a los Bee Gees cuando en 1978 se atrevieron a filmar Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1978). ¡Sacrílegos! Mi carro avanza medio metro en el tapón, y sigo recordando...

Si el caso de Frampton —una de las jóvenes promesas del pop rock setentero— fue triste, el de los hermanos Gibb fue patético. Cuando en 1977 los Bee Gees colocaron simultáneamente cinco, repito, cinco —es un número clave aquí— de sus canciones en el TOP 10 de Billboard, y Travolta danzaba a su son en Saturday Night Fever, los musicólogos profetas preveían el tan esperado final de la era disco. Y así fue. El fenómeno internacional del disco music, a pesar de contar con muchos artistas de prestigio, desapareció junto con aquellos individuos que lo abanderaron. Entrados los 80s ya nadie quiso saber sobre los hermanos Gibb, ni de Donna Summer, o los Village People; era la época del new wave y llegaron los Talking Heads, Devo y Flock of Seagulls. Cómo extraño aquellos días en que la música que nos agobiaba era producida por gente que alguna idea tenían de pentagramas y solfeo.

Pero los 80s también nos dieron ejemplos de sobresaturación de los media, —ohhh Boy George, jamás podré olvidarte— y luego los hair bands (rockeros peludos). Era una época ridícula, pero feliz. Por eso odié los 90s, pues en esos años practicamente el 100% de las bandas ochenteras desaparecieron, dejando paso al nuevo fenómeno de turno: el grunge o alternative. Durante los 90s me encontraba en mis años de high school, y no pude cumplir con la dichosa idea de que la música que más atesoras en la vida es la que escuchas en tu adolescencia. Yo me quedé en mi niñez, en los 80s, pues en los 90s el aburrimiento y la esterilidad creativa —evidenciado en la homogeneidad musical— llegó quizá a su más alto grado en la historia. Mientras por un lado los clones de Nirvana se salían a chorros por las ventanas del vagón del grunge, otras bandas con cierto prestigio, como Metallica, perdían su credibilidad intentando capturar el oído de pre-adolescentes con un metal aguado para MTV. Al cabo de un par de años Metallica apestaba, e incluso hoy día nadie quiere saber de ellos. Sin embargo, hoy día Nirvana mantiene un espacio afectivo en la memoria colectiva. ¿Qué pudo hacer Nirvana bien que no hizo Metallica? Nada. Nirvana salvó su integridad mediante un auto-escopetazo en el momento preciso, cuando ya el público comenzaba constiparse de su depresivo sonido. ¿Se puede interpretar poéticamente la desaparición de Cobain como una premonición que le indicaba su inminente irrelevancia popular? Así como en la segunda mitad de los 80s Bon Jovi, Def Leppard y Motley Crue destronaron a Duran Duran, Depeche Mode y Men at Work, durante la segunda mitad de los 90s el ritmo del R&B negro extirpó todo vestigio depresivo de Nirvana, Pearl Jam y Alice in Chains. Los nuevos pájaros de turno: Boys II Men, TLC y la digna sobreviviente Mariah Carey (pronunciado 'maráia cári', que ni es 'maría' ni es 'carei', por Dios).

Basta de épocas pasadas. Aquí estoy, en el ahora, y la gasolina se me acaba, pero esta maldita canción aun no.... y mi carro aun en el mismo sitio. Entonces pienso en cómo llegamos hasta este punto en la música.

El nuevo milenio muestra ser una época muy ecléctica en materia musical. Un punto a su favor vs. los 90s. El comienzo de los 2000s comenzó con estrellas muy pulidas con lo que llamo grupos libélula —bailan más de lo que cantan— como Backstreet Boys y NSYNC (haciendo el papel de New Kids on the Block a principios de los 90s), la Britney Spears, la Cristina Aguilera (quien cada vez enseña menos ropa). Por otro lado, vemos la presencia de muchos actos regionales que repentinamente cobran una relevancia internacional. En este último encasillado donde cabe "La Gasolina" del malparido reggaetón, incubado en las entrañas de los residenciales públicos de Puerto Rico.

Hace poco muchos nos sorprendimos cuando vimos a algunos reggaetoneros convertirse en ídolos internacionales: Daddy Yankee —quien gracias a todo ese talento que no le cabe en su cuerpo, resalta entre los de su grupo— cantaba "La Gasolina" en español—¿cuál otra si no esa?— en pleno MTV Music Award. Más tarde una numerosa escuadra boricua de raperos —no conocemos su número preciso, pues para los gringos eran todos iguales— hacía un medley en los Grammy. ¿Ver americanos bailar reggaetón, cuando en la vida han bailao un merengue? ¿Era posible tanto gozo saturado? ¿Me indicaba esto un rayo de esperanza?

Gracias a estos amigos lejos quedaron los días cuando bailabas y podías verle la cara a la chica. Ahora danzamos con un culo anónimo. Pero bueno, no es para tanto terror, pues si nos remitimos a la historia reciente del pop y el rock, los fenómenos musicales recientes parecen tener un común denominador una vez entran al mainstream: el numero CINCO.

British invasion - Beatlemania - American Surf Music (1963-1966)
Second British invasion (1966-1970)
Movimiento psicodélico-hippie: (1965-1969)
Contracultura - Folk rock - R&B (1968-1973)
Progressive rock (1972-1977)
Corporate rock (1975-1980)
Funk y Disco: (1973-1979)
Punk: (1975-1980)
Heavy metal (1981-1986)
Hair metal (1986-1991)
Grunge (1991-1995)
Boy bands - (1995-2000)
Reality bubble gum - American Idol - Operación Triunfo (2002-presente)

Reggaetón mainstream (2004 - ?)

cinco, sí, 5, ¡CINCO!

Hablamos de cuando algo sale al mainstream. El desarrollo de estos movimientos suele ser de más de cinco años, pero aparentemente el oído de las masas no tolera una moda, un trend, por más de ese tiempo. Los músicos que desean sobrevivir en escena, en vez de retirarse a disfrutar sus millones —o a fumárselos— deben adaptarse. Pero esto es una proeza camaleónica que pocos genios como U2, Madonna, los Beatles o Raphael han sido capaces de conseguir. El público no perdona lo que aparenta estar outdated (pasado de moda); y esto incluye tu cara. No puede ser de otra manera. La música pop es eso, un producto de consumo popular, como una lata de sopa... Si a la gente le aburre la etiqueta, no se la beben. Las latas de Campbell's de Andy Warhol nos lo recuerdan. Los 15 minutos de fama nos relatan una vida: la puesta en escena de una lata de sopa, que se compra, se toma, se digiere y se mea......

Derepente me despierta la bocina de un desgraciao carro cercano. Seguimos en el mismo tapón. No ha acabado la canción cuando el locutor emocionado nos trae nuevas noticias desde Hollywood: ¡Daddy Yankee está filmando su propia pelicula!

...

Una sonrisa faustiana se apodera de mis labios. Y coreo junto a ellos los últimos compases de la canción. TUN ki tun ki, TUN ki tun ki.....


Escrito por JLGiles
(1) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink



Comentarios

  1. ¡Dios te oiga y se haga realidad lo que dices!

    Edil — 16-02-2006 23:31:18


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