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¿Qué son los roles de especie?

Archivado en General • Fecha: 27-02-2006 22:03:59

Los retos del individuo frente al determinismo biológico



Ahora que está de moda hablar de "roles de géneros", los papeles que se supone desempeñan hombres y mujeres en la sociedad, me pregunto si no será más interesante preguntarnos sobre los "roles de especie", eso que llaman determinismo biológico. Los roles de especie —el término me lo acabo de inventar— son aquellas acciones que se esperan de los seres humanos en momentos específicos de la vida. Por ejemplo, si una persona está en una multitud, y la multitud grita de alegría, hay *alguito* en el fondo de su cerebro que le dice "¡Grita también!". Si la persona no lo hace, entonces sufre las consecuencias de no haber cumplido con su rol: es un aguafiestas. También, como cuando en la misa dicen "...levantemos el corazón!..." y todos se ponen de pie, sin preguntarse por qué hay que ponerse en pie si lo que se está pidiendo es que se levante el corazón. Claro, esto se trata de símbolos y metáforas. Pero a lo que quiero llegar es que los seres humanos compartimos convicciones, creencias, convencionalismos que nunca nos cuestionamos. Sencillamente se aceptan como rol; como antes las mujeres, que, como quien dice, nacían con la plancha y la escoba incluída. Afortunadamente durante el siglo XX muchos de estos convencionalismos comenzaron a ponerse en duda; sin embargo, creo que aun existe una especie de convencionalismos más generales que suelen ser como máximas incuestionables. Y la gente, cuando le toca hacer su rol, sencillamente lo hace. No questions asked.

Dicen que el ser humano es el único animal que mete la pata en el mismo hoyo dos veces. Pues gracias a esta condición fue como yo pude darme cuenta de lo que son los "roles de especie". Recuerdo cuando era niño, que me enamoré perdídamente de una compañerita de clase. Pero a ella le gustaba otro nene, no yo. Así fue como sentí en carne viva el amor y los celos por primera vez en mi vida. Lloré, odié, y claro, olvidé. Al cabo de los años, me volví a enamorar de otra chica. Yo no le gustaba, sino otro muchacho mucho más mono que yo. Lloré, odié, y claro, olvidé. Fui creciento, y la historia se repitió trágicamente una, cinco, seis y siete veces más.—Sí, fui un chamaco enamoradizo y desafortunado, lo acepto.— Para el octavo enamoramiento, "algo" sonó en mi cabeza, que me hizo olerme que esa chica me haría una mala jugada. Era como una alarmilla tenue que me decia "hey...prepárate, que ya pronto te toca llorar..." Y así fue, lloré, odié,y olvidé. ¡Vaya desgaste! Siempre lo mismo. Pero no, esa vez había sido diferente: Ya sabía de antemano que pronto me tocaría un periodo de llanto.

La siguiente vez que me enamoré, volví a sentir la condenada alarmita. Por alguna razón sentí que la chica me saldría rana. Y ya —como de broma— me dije, "ok ok, ya sé como va la historia, descubriré que me pega los cuernos, luego diré pobrecito yo, y entonces lloraré y lloraré..." Entonces fue cuando dije, STOP! ¿Qué sentido tiene llorar una historia cuando ya nos sabemos el final!?

En esa ocasión había descubierto que la vida nos pone repetidas veces en la misma situación, y siempre reaccionamos de la misma manera, como si fuera la primera vez que nos pasa, como si no hubieramos aprendido nada, como si fuera un ROL que inevitablemente tenemos que llevar a cabo. Por primera vez me di cuenta que mi vida era una película donde yo no era el director, sino un actor con un guión, una víctima de las emociones, creyéndome protagonista, que las escenas las escribía yo; y lo peor de todo: que tras esa película había algún hijoeputa dando rewind cuantas veces quería, de modo que siempre se cumplía el desenlace inevitable: yo tenía que llorar, tenía que sufrir. Ese hijoeputa es lo que hoy yo llamo ESPECIE.

La peor treta que la especie nos puede jugar, es pasarnos lo irracional como algo lógico. ¿Quién puede cuestionar las lágrimas? Sufrir, llorar, es algo "lógico", no porque sea racional, sino porque las personas —la especie humana— siempre lloramos cuando nos lastiman. Así que es lo que se espera de todos. Ilógico sería no llorar. Pero si ya sabemos bien de antemano que algunas calamidades siempre nos van a ocurrir, ¿entonces por qué demonios lloramos 6 meses o 10 años cuando nos ocurren?

Poner en práctica esto no es cosa fácil. Porque cuando aquella me fastidió mi vida, hice un esfuerzo sobrehumano. Pero al final viré la tortilla. Dije, "Ya esta historia me la sé...y estoy harto que me escriban el guión. Quiero ser individuo antes que especimen, no me da la gana de llorar." Y acepto que una que otra lágrima se me habrán salido, pero fue un gran éxito, porque en el fuero interno de mi conciencia, había logrado mi primera gran victoria contra mi condición humana, había puesto mi individualidad por encima de los dictados colectivos genéticos y sociales. Aquella chica me había lastimado —por lo tanto me "tocaba" llorar— pero mis lágrimas se habían quedado dentro. Y esto tuvo un efecto positivo: haber controlado el lloriqueo me permitió sobrellevar un dolor muchísimo más grande. Antes lloraba seis meses, tratando de olvidar a las susodichas. Esta vez me había costado unas 2 semanas. Luego encontré en algún libro por ahí una máxima que me explicaba lo que había sucedido: "Si quieres ser feliz, rie; si quieres ser infeliz, llora." En otras palabras, el llanto no es una mera expresión física de una emoción, sino una manera de prolongarla. El llanto retroalimenta la tristeza. La solución: cortar la manguera a tiempo.

Todas acciones de las personas responden a una mezcla de dos tipos de ingredientes: los individuales y los de la especie. Ambas cosas nos llegan de los genes y del ambiente en que nos desenvolvemos. Los ingredientes individuales son los que nos diferencian, y los de especie son los que nos hacen parecidos. La mayoría de los seres humanos, las masas, son dominados por los factores del segundo tipo. Por más mierda que diga la gente, de que quieren ser ricos o famosos, en realidad la mayoría prefiere poseer un sentido de pertenencia a una colectividad (belonging), que un sentido de distinción: la cueva, la tribu, antes que el destierro y el nomadismo. Por eso la gente casi nunca se cuestiona sobre sus ideas, su religión, ropa, comida, o la música que escucha. El asunto es sentir que perteneces, que eres aceptado, que estás haciendo lo que se espera de ti. Desafortunadamente esto no sólo incluye lo que consumimos, sino también nuestras emociones y expresiones afectivas. Por ejemplo, siempre se espera de uno, que llore si se te muere un familiar, que grite si el equipo de tu ciudad ganó el partido de futbol, que celebre si el candidato político de tu familia triunfó en las elecciones, que comas un bizcocho el dia de tu cumpleaños, etc.

No queremos decir que el origen de las emociones sea ilegítimo, sino que muchas veces es la colectividad, la sociedad o la genética lo que nos condiciona a responder de ciertas maneras absurdas a las emociones, aun cuando tenemos la opción de responder de manera alterna. Nadie puede negar que la muerte de un ser querido cause dolor y lágrimas, pero de eso a llevar un luto 15 años hay un largo camino. Antes, cuando el honor era uno de los mayores tesoros sociales, las deshonras se pagaban con la muerte del ofensor. ¿Por qué? Porque la sociedad, y la especie (emoción, odio) así determinaban que debía ser. Los sistemas judiciales y legislativos surgieron para atemperar estas barbaries humanas. Se han inventado leyes para intentar persuadir las emociones de las personas, de modo que el miedo a las penalidades sea mayor que el impulso de venganza. Esto quiere decir que en el pasado el ser humano ha inventado maneras de evitar males mayores mediante la conducción emocional. Una prueba del intelecto dominando la emoción. Si esto es posible a macroescala, ¿por qué no llevarlo al nivel de vida individual? Es decir, ¿por qué las personas no inventan formas de sufrir menos? ¿Por qué aceptar el dolor en vez de darle una patada por el culo? ¿Por qué no nos damos cuenta que las putadas de la vida se componen de un limitado número de escenas que siempre reaparecen? ¿Por qué no nos hartamos de actuar guiones ajenos? ¿Por qué no nos hartamos de ser especie, y actuamos como individuos? En el pasado han surgido pensadores como lo estoicos, quienes negaban la turbulencia de las emociones para así evitar el sufrimiento. Lo ideal sería negar sólo las emociones jodidas, no todas. Algo más parecido a lo que proponían los epicúreos: hallar el placer máximo posible, evitando el dolor. Si otros lo han hecho, nosotros también. What man has done, man can do.

Antes de enrollarme más, sólo quisiera decir que la próxima vez que la vida te juegue una putada —una de las 10 o 15 escenitas de siempre—, que se te muere el perro, que te quedas sin trabajo, o que la novia te dejó,...que te detengas un instante y te preguntes: ¿qué se supone que haga ahora? ¿Cuál es mi papel? ¿Qué dice el guión? Y antes de llorar, antes de sufrir, antes de odiar, reivindica tu individualidad, sácale el dedo del medio al cabrón que se inventó el sufrimiento, sonrie, y cágate, méate de risa ante los roles que te dicta tu especie; ¡que llorar es una mierda! Cuando tus penas no duren más de un día, cuando logres reirte de las adversidades, entonces serás verdaderamente un individuo, habrás aportado lo tuyo por hacer evolucionar esta especie ridícula hacia algo mejor y distinto.

Escrito por JLGiles
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