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What's in a nipple?

Archivado en General • Fecha: 27-02-2006 15:34:22

Sobre el enigma de los pezones femeninos




Esta mañana iba caminando por un centro comercial, y noté que una multitud se arremolinaba en torno a dos chicas que promocionaban bombones de chocolate, regalándole uno a cada persona que pasaba. Pronto noté que aquellas dos muchachas eran guapísimas, bien formadas, con unos trajecitos blancos apretaditos que apenas alcanzaban a cubrir sus dotes; por un instante dudé que la gente fuera ahí meramente a buscar un chocolate, así que fui a saludar. Cuando me tocó mi turno, una de las chicas alzó a la altura de sus pechos una bandejita con muchísimos bombones variados y me dijo "Escoge el que más te guste..." Pero por Dios, ¡que petición tan difícil! De más está decir que momentáneaemente perdí contacto con la realidad. ¡Oh musa anónima de los mamíferos, no sabía si me ofrecían bombones o pezones!

De esta manera me fui en un trip descontrolado, al mundo de la reflexión, donde el tiempo no pasa; y pude meditar sobre lo que tenía ante mis ojos. El hecho de no poder verlos aguijoneaba mi imaginación, porque los pezones son de gama infinita, grandes, medianos, pequeños, rosados, morenos, transparentes, invertidos, atrevidos, tersos, rudos, tímidos, auténticos, hipotéticos. Medio citando al gran Forest Gump, los pezones son "...como una caja de chocolates; nunca sabes cuál sabor te va a tocar". Y muy sabia es la mujer que astutamente los esconde de la mirada masculina; porque no hay nada que incite más la curiosidad de un hombre que el querer conocer cómo se refleja la luz en el tope de sus pechos. Desde que nacemos, los pezones coronan una montaña a la que deseamos llegar, donde la satisfacción se encuentra a veces más en la escalada que en los laureles de la cima. —Que le pregunten a cualquier alpinista.— Cuando era una chamaco, nos decían que el color de labios de una mujer nos daba la pista para conocer el color de sus pezones. Pero ¡bah!, con los años descubrí que esto era sólo un mito de pubertos. Los pezones son un enigma, y punto. No hay manera de saber cómo son hasta que ELLA te deja verlos. Es un momento cuasi-sacramental, pues así como la hostia nos comparte el misterio de la Encarnación, la aureola nos revela la maravilla de la Creación. Los pezones son una fuerza poderosa que a veces no todos están preparados para percibir. En ocasiones, cuando aparecen inoportunamente, escandalizan a las masas, los insensibles, los vulgares, incapaces de ver que no existe quizá belleza natural que iguale la suya. Sociedades conservadoras temen más a un pezón que a las imágenes sangrientas o grotezcas de Hollywood; como los fundamentalistas cristianos, que pueden tolerar ver cerebros desparramados por las aceras en la película de las 8, pero ¡hey!, que Janet Jackson no enseñe sus bomboncitos en la ABC...

Al recordar cómo censuraron abruptamente sus pechos de chocolate, mi reflexión terminó, regresé al mundo real. La guapa chica de los chocolates ya me miraba medio extrañada, y pensó que lo que me había aturdido era enfrentarme a tal cantidad de bombones, de opciones, de posibilidades imaginadas. Asi que amablemente me preguntó "¿Quieres que te diga de qué sabor son?" Y le respondí, "No no, deja que yo lo descubra..." Ella me sonrió, y le compré una caja de chocolates.

Escrito por JLGiles
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