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El regreso al tribalismo

Archivado en Sociedad • Fecha: 17-05-2006 17:08:56

El estado natural vs. la civilización



Foto: Portada del disco Tribalistas (2003)

"Los tribalistas ya no quieren tener razón,
no quieren tener certeza, juicio, ni religión.
Los tribalistas ya no entran en debates,
no entran en doctrina, en chismes o discusión.
Llegó el tribalismo al pilar de la construcción."

(Porción de la letra de Tribalistas, de Carlinhos Brown, Arnaldo Antunes y Marisa Monte.)

El tribalismo es el estado social natural del ser humano. La civilización es su opuesto, un estado anti-natural. En el tribalismo la mente del ser humano es libre; en la civilización está restringida. En el tribalismo las emociones rigen la vida; en la civilización la razón intenta moldearlas.

La civilización es un resultado accidental de la interacción de clanes en crecimiento. A medida que incrementa el tamaño del clan, aumentan sus necesidades y las probabilidades de toparse con otros clanes. La inteligencia superior de ciertos miembros del clan pronto los convierte en líderes. Estos seres excepcionales pronto se dan cuenta que la tribu puede beneficiarse si se establece un orden social. El beneficio no necesariamente significa mayor seguridad o supervivencia, también se trata de comodidad, de vivir "mejor". Y he ahí donde la cagamos....

A medida que la tribu sigue los dictados de sus líderes, poco a poco renuncian a sus libertades, y reprimen sus emociones. Gracias a esta represión y sometimiento voluntario es como nacen las civilizaciones. Sin sometimiento a una autoridad, sin leyes, no puede haber vida civilizada. Las leyes son la primera soga que el hombre natural se hechó al cuello.

Una vez establecido un orden civilizado, los líderes se percatan de que la mayoría de los miembros de la sociedad suelen transgredir las normas que han sido establecidas. Lo que antes era expresión natural ahora es crimen. De esta manera los líderes se ven en la necesidad de aumentar el nivel de control, no sólo incrementar el número de leyes, sino la severidad del castigo. Se piensa que a medida que el castigo es mayor, más fuerza tiene la ley de persuadir al futuro infractor para que no cometa su crimen. Pero no hay código civil ni penal que haya mostrado ser suficiente. El único control 99% eficaz es la tiranía, la dictadura. El precio a pagar suele ser la absoluta falta de libertad. La civilización precisa de ella para mantener el orden social y la paz. Que le pregunten a Fidel.

Las tiranías políticas controlan la vida cotidiana, y las religiones las pasiones. El abuso de poder político y religioso no es más que un mal necesario si se quiere mantener el orden de algo que en esencia es anti-natural. El concepto "mal necesario" nos indica desde el principio que algo no anda del todo bien. Y lo que no anda bien es la civilización.

Las distintas civilizaciones que han existido en la historia han mostrado muchas formas político-religiosas de control. A pesar del abuso, la política y la religión institucionalizada (no la religión natural) ha sido siempre el binomio que ha asegurado la supervivencia del invento anti-natural llamado civilización. Sin embargo, cuando observamos la historia moderna, nos damos cuenta de un fenómeno nuevo que nunca había ocurrido: El binomio política-religión ha desaparecido. La política mantiene su vigencia, pero la religión se ha convertido en un aspecto irrelevante de la sociedad, totalmente banalizado. Lo mismo nos da ir a misa, que llamar a una línea psíquica o visitar un chamán. Lo que antes era control religioso por imposición, es hoy día un asunto de elección. El ser humano que vive en civilización está carente de libertad, así que es lógico que las religiones sean descartadas, y sólo recurra a ellas cuando sus pasiones necesitan cierto tipo de conducción.

Las pasiones son el asunto por excelencia de las religiones. Las religiones son fundamentales en la manera en que el ser humano conduce su energía y esfuerzos. La historia demuestra que los grandes cambios religiosos siempre han venido acompañados de grandes cambios sociales y culturales. Las religiones han transformado civilizaciones en cosas totalmente distintas; como por el ejemplo, el mundo greco-romano (progresista, politeísta, tolerante), convertido en el mundo estancado de la Edad Media (monoteísta, fanático, intolerante), gracias al triunfo del cristianismo. Cabe preguntarse cuáles serían los cambios, no si viniera una nueva religión dominante, sino si desapareciera la religión. ¿Es posible la civilización sin religión?

La muerte de la religión institucionalizada supone un riesgo para la supervivencia de la civilización. Pues permite al hombre acercarse a sus raíces naturales, tribales. Por otro lado, el poder político no es suficiente para mantener el orden social. La muerte de la religión representa un alto grado de libertad, y a su vez la llegada de un nuevo tipo de tribalismo, el tribalismo-civilizado. No sabemos qué hacer con tanta libertad, pero hay que "usarla", y ese es el llamado libertinaje, la libertad en uso. El cambio del sometimiento religioso al libertinaje absoluto es lento, y aun no ha recorrido su camino completo. Serán las generaciones jóvenes quienes cada vez nos indiquen su estado progresivo.

El uso de drogas, el sexo y la mentalidad de rebaño no son fenómenos nuevos en la historia de la humanidad. Sin embargo, hoy reflejan un nuevo estado: la civilización ha quedo coja. Tiene orden político, más no religioso. He ahí el desequilibrio; de modo que los impulsos naturales humanos (apetitos de todo tipo) ya no pueden ser canalizados o sublimados dentro del orden religioso. Ahora los impulsos naturales sólo se canalizan como afrenta a ese único orden que resta, el político. Las ansias de libertad ya no están disfrazadas de grandes ideales. El ser humano actual ha entrado en la espiral donde cada vez exige más libertad, y puesto que ya no tiene medios de expresión fijos (arte o religión) sólo le queda el libertinaje como forma de auto-expresión. La muerte de la religión profetiza la eventual caída del sistema político civilizado.

El animal humano pide regresar a la tribu; es ajeno a la inteligencia de aquellos inocentes que pensaron que la civilización sería una buena idea. La civilización es un fracaso, pues nunca estuvo al mismo nivel de la inteligencia humana promedio; nos extirpó de nuestro medio natural, nos arrancó de la tierra para pararnos sobre cemento. Nos obligó a destruir la naturaleza, nuestra antigua casa, para poder continuar el delirio idealista de unos pocos sabios. Por siglos el mundo fue impulsado y regido gracias a la mente de un 5% intelectualmente superior. Pero hoy día los intelectuales, aquellos que antes movían la humanidad, se van quedando sin refugio, y las universidades són su último bastión, a las cuales tarde o temprano les tocará su hora.

A falta de religión e ideales, los cimientos de la civilización se corroen, muere la calidad artística, desaparece la música, la cultura y todos los signos que respresentan lo más elevado de la civilización. Lo único que mantiene unido al viejo régimen es el orden político-económico. Pero esto es algo abstracto, alejado de la vida mundana, algo que no toca la fibra humana. Es la hora de que se devuelva el poder al otro 95%, a los no-inteligentes, a la gran mayoría: el animal humano.

Poco a poco regresamos a la tribu. Pero no a la antigua tribu de lanzas y hojas de coca, sino a una que posee bombas y drogas de diseño, y jueguetea con su auto-destrucción.

Tribalismo - civilización - tribalismo civilizado - ¿extinción?









Escrito por JLGiles
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