Desenmascarando al dios mono

Foto: ...¡Y en esta esquina el mono Pikachu!
El único lugar dónde existe el monoteísmo es en el diccionario. Este concepto se define como la creencia en un único dios. En otras palabras, para el monoteísta de diccionario no hay panteones griegos que valgan: sólo existe un dios, UNO, singular. Hasta aquí todo bien. (Lo lógico sería que primero definieramos qué coño significa "teísmo" y "dios", pero en esta ocasión nos quedamos con el "mono".)
Cuando los judíos, cristianos o musulmanes dicen ser monoteístas, mienten. Todos ellos son politeístas disfrazados pues reconocen la existencia de muchas deidades. Los judíos nos hablan de ángeles, querubines. Los cristianos de un Dios triple. Los católicos de santos y arcángeles. Los musulmanes reconocen a Satán, el dios del mal. Dioses y diosas al por mayor, con su jerarquía y todo. Todos ellos también reconocen la existencia de los dioses "falsos" de otros pueblos. Pero "falso" no significa "no existente". Veamos.
Cuando Moisés se enfrentó al faraón, los dioses egipcios convirtieron un báculo en una serpiente. Yavé en respuesta convirtió el báculo de Moisés en otra serpiente que se comió a la primera. ¡Un espectacular duelo de Pokémon en la edad de los taparrabos! Esta es una excelente lección que nos demuestra dos cosas fundamentales: 1) los judíos reconocen la existencia de deidades (incluyendo las "falsas", de pueblos ajenos) que poseen el poder de interferir en los procesos naturales, y hacer milagros; y 2) que Yavé, no es la única deidad, sino la más fuerte de todas. Es así como obtenemos la definición real de monoteísmo: Monoteísmo es la condición de abanderarse con la deidad más poderosa, y la convicción de que se ha elegido a la deidada correcta.
En ese último punto yace todo el meollo de nuestros pesares. Si los que dicen ser monoteístas realmente se creyeran que existe un único dios, sencillamente ignorarían las patrañas que predican los demás, o los tomarían por locos. Pero no, todos estos falsos monoteístas, reconocen que los dioses de otros pueblos son tan reales como el suyo; por eso en el fondo de su corazón sienten la necesidad de demostrar —mediante la violencia— que su dios es el más fuerte de todos. Y al carajo con que si es el único o no. Dos individuos, árabe y judío, se enfrentan; lanzan sus pokebolas, y que gane el pokémon más fuerte. Esto, queridos lectores, es como el llamado monoteísmo, pero a lo nuclear.
Por eso, mientras exista, el monoteísmo impedirá a todos esos pueblos del medio y próximo oriente vivir en paz. No existe diferencia alguna entre politeístas y monoteistas, excepto la hipocresía y ansias de violencia en los segundos. Mientras que los politeístas suelen creer en la diversidad y tolerancia, los monoteístas (politeístas de closet) siempre actúan bajo la directriz de que todos aquellos que creen en otras deidades deben ser humillados.
¿Hay alguna solución para esta sinrazón? Quizá sí: el ateísmo. ¿Cómo? El ateísmo no puede enseñarse. Más bien se trata de abstenernos de enseñarle locuras sobrenaturales a los niños, que no hacen sino reavivar antiguos odios y temores. Cero dioses, cero diablos, cero cielos, cero infiernos, cero distorciones de la realidad. Lo qué sí podemos enseñarles es cómo es la vida tal cual, sin censuras, sin tabúes. Enseñarles el camino de los valores que enseñan que el respeto a los demás y la paz son la manera más eficaz de construir una sociedad fuerte. El ateísmo es el estado natural del hombre. Nadie nace creyendo.
Así pues, tratemos de mantener ese estado. Sólo así se nos presenta la posibilidad de negar toda la imbecilidad humana que ha creado dioses que se pelean entre sí. El ateísmo es el único antídoto capaz de terminar con la milenaria violencia de los monoteístas. La ciencia, el secularismo y el humanismo forman parte de un sistema ateísta que ha permitido apaciguar la violencia de los monoteístas. Las vías ateístas que los monoteístas niegan, son en realidad su pasaporte a la paz y quizá su salvación. Sin dioses tendríamos un considerable periodo de paz; al menos en lo que los poderosos inventan una nueva excusa para hacer la guerra.
Mientras tanto los monoteístas seguirán peleándose entre sí. Pues que gane el mejor Pokémon... si es que antes no ocurre un knockout doble.

Pedro Rosselló, el Mesías — 23-07-2006 00:55:12